martes, 31 de mayo de 2011

Ya tengo curro

¡Alabado sea el Señor! ¡Ya tengo trabajo de traductora! Para el título de este post, dudaba entre el que he puesto y "la niña de la flor en el culo".

Los que hayáis visto las entradas anteriores, sabréis que hice una entrevista por allá en marzo, y a principios de mayo me dijeron que, por causas X, no me cogían.

Pues bien, señores, olvidad eso: ¡voy a trabajar en la empresa guay! ¡Síii! Bueno, seré traductora externa, pero el caso es que realizaré las mismas funciones para las cuales me entrevistaron. Probablemente solo sea para unos pocos meses y luego pa' casa, pero al menos conseguiré por fin experiencia en el sector. Y, como dijo alguien muy sabio: "Más vale pájaro en mano que cocodrilo en los cojones".

Ha sido un viaje largo... Muy largo. He hecho cálculos, y me he dado cuenta que llevo un año detrás de este puesto en la empresa guay. El primer intento lo hice justo cuando acabé el máster de Traducción Audiovisual, y ahora por fin me han dado una oportunidad.

Sé que es un poco raro, pero tampoco os voy a aburrir con los detalles. Solo os contaré que lo he intentado de mil maneras, sin perder la esperanza, insistiendo, diciéndome a mí misma "tú lo vales, esto es lo tuyo, ya caerá la breva...". Cuesta, ¿eh? No es fácil ver cómo pasan los días y las semanas, esperando, esperando, mientras te pudres en un trabajo que te quita las ganas de vivir. Pasan los meses y las oportunidades cada vez son más escasas, más remotas, más difíciles... Y tú sigues sin coger experiencia.

Llega un punto en que te dices: "Pero a ver, ¿de verdad vale la pena todo esto? ¿Qué más da si trabajo de otra cosa? Un sueldo medio digno, que me dé para vivir, con el que pueda independizarme y ya está...". La tentación de rendirse es muy fuerte, te convences a ti misma que da igual... Pero, muy en el fondo, sabía que no era así. Yo quería esto, el trabajo de mis sueños, aunque sea durante poco tiempo. Un trabajo donde sé que puedo dar lo mejor de mí.

Creo que eso fue lo que me llevó a participar en el congreso de la UAB, el diciembre pasado, para el cual preparé unas tarjetas de presentación la mar de majas (cortesía de mi colega David Romero). Ese congreso fue para mí un punto de inflexión: conocer gente con más experiencia, hacer contactos, ver a otras personas que lo han conseguido y pensar "Oye, pues yo también".

Así que, incluso después de que la empresa guay me dijera que "no" un lunes, yo el jueves ya lo estaba intentando otra vez, por otra vía. No sé qué me llevó a probarlo de nuevo, porque la verdad es que estaba destrozada, con la moral bajo mínimos... Estuve tan cerca... Quizás fue la inercia, el "por probar no se pierde nada".

Y, fíjate tú, la breva ha caído. Se ha hecho esperar la muy desgraciada, pero al final ha caído. Más o menos esta fue mi cara cuando me enteré de que me fichaban:


Entre pitos y flautas, un año. Un año de esperar, de enviar currículos a todas partes, de pruebas de traducción, de trabajar de teleoperadora... Al fin, una oportunidad... pero no una oportunidad cualquiera: una oportunidad en el trabajo de mis sueños.

Vale, ¿y ahora qué? Pues a demostrarles que soy tan eficiente como cansina. Quizás, si quedan contentos, la cosa se alargue si tienen faena, o quizás me vuelvan a llamar en el futuro... No sé, pero el caso es darlo todo.

Quiero dejar clara una cosa: no soy mejor que nadie. Si yo lo he logrado, estoy convencida de que cualquiera de vosotros puede conseguirlo, solo hace falta insistir, tirar palante siempre... Básicamente, no rendirse. Y mientras cae o no cae la breva, no dejéis pasar oportunidades para mejorar en vuestro ámbito: id a congresos, a cursillos, conoced gente, participad en las redes sociales, no os cerréis en vuestro círculo, abríos a posibilidades (como por ejemplo, trabajar en el extranjero)... Estad al loro, siempre. Y, sobre todo, jamás dejéis de intentar conseguir un trabajo por pensar "no me cogerán ni de coña". Yo lo pensaba, y lo intentaba igualmente. ¿Quién me iba a decir a mí que me saldría bien?

A título personal, a mí me ha inspirado mucho conocer a otros traductores, tener un "ídolo", pensar "joer, de mayor quiero ser tú", e intentar seguir sus pasos. No es novedad, tengo muchos ídolos traductores, y desde aquí les quiero agradecer lo mucho que me han ayudado, aunque ni ellos mismos lo sepan.

martes, 10 de mayo de 2011

La entrevista (resultado)

Los que seguís este blog, sabréis que a finales de marzo fui a hacer una entrevista para una empresa guay.

Bien, ayer me dieron una respuesta. La respuesta fue "no".

Mi primera reacción fue la siguiente:
Fuente
Fue un cóctel de sensaciones bastante intenso: cabreo, decepción, fracaso, mediocridad y ganas de matar. Sí, me tomo las cosas muy a pecho. Quizás recordáis que salí con una sensación bastante positiva de la entrevista... pues entre eso, y que yo de entrada soy optimista, pues imaginaos el palo.

Pasado un rato, mi humor fue cambiando a algo parecido a esto:
Fuente
Pensé: "¿Cómo has sido capaz de caerte estando a las puertas?".

Bueno, realmente, no me han dicho que no pasara la entrevista. Dicen que esperaban que hubieran unas vacantes, pero que al final no ha sido así... Pero no puedo evitar pensar que quizás hayan cogido a otra persona en mi lugar, que yo no les gustara en la entrevista...

En fin, todo eso fue ayer. ¿Sabéis qué hice después de superar estas dos fases? Pues me puse a buscar otro trabajo. Me concedí un rato para lamerme las heridas, y luego palante, ¿no? Qué remedio.

Volveré a la casilla de salida: a los currículos, a buscar ofertas... a ver si vuelve a sonar la flauta. Me hubiera gustado celebrar el aniversario del blog, que fue en abril, con una buena noticia, del plan "¡Señores, ya tengo trabajo, fiesta!". Pero por desgracia, no ha sido así.

Estoy intentando sacar una moraleja de todo esto, pero creo que aún es demasiado pronto para verle el lado positivo a este... ¿lo podemos llamar fracaso? Diría que sí. No soy de las que se consuelan pensando "ya saldrá algo mejor", "aún soy muy joven", "este empleo tenía sus inconvenientes", "quizás ha sido para bien"... No.
En mi cabeza solo cabe "Volveré a intentarlo. No se librarán de mí tan fácilmente. Y mientras, buscaré algo, de lo mío o de lo que sea, pero yo no me estoy quieta".

Resumiendo: palante. Siempre palante. No hay que darse por vencido, no hay que venirse abajo. Nunca.